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Chile: fin de la campaña para la elección de consejeros constitucionales


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En Chile, la campaña para la elección de consejeros constitucionales llega a su fin este 4 de mayo. Por segunda vez en tres años, el país redactará una nueva Constitución, tras el rechazo hace ocho meses de la redactada por una Convención Constituyente. Más de 15 millones de personas están llamadas a las urnas el domingo 7 de mayo y deberán elegir a 50 consejeros encargados de continuar la redacción del nuevo texto.

Con la corresponsal de RFI en Santiago de Chile, Naïla Derroisné

Tradicionalmente, durante las elecciones, las calles de la capital se llenan de carteles promocionales que muestran los rostros de los candidatos. Esta vez apenas hay. El ambiente electoral no acaba de despegar.

Pero algunos candidatos siguen saliendo a la calle para informar y convencer. Es el caso de Yerko Ljubetic, a la izquierda del espectro político. Está repartiendo folletos en un mercado de una popular comuna del norte de Santiago.

«Tener una Constitución escrita en democracia es un tema de dignidad nacional mínima. Me da vergüenza que tengamos la misma Constitución aprobada en dictadura. La nueva Constitución debe hacerse cargo de lo esencial que implica la crisis social, que es la demanda por los derechos sociales. Tenemos una oportunidad de resolver políticamente esta crisis», explica Yerko Ljubetic.

Ahora son los partidos políticos los que abren el camino, a diferencia del proceso anterior, en el que muchos integrantes procedían de la sociedad civil. Y según Yerko esta nueva dinámica no gusta a todos: » Aparece como un acuerdo de los partidos, así como de un día para otro. Los plazos son súper cortos. Eso de que está todo cocinado es una idea que efectivamente se extendió», dice.

Un proceso complicado

Sin mucho entusiasmo, el candidato charla y estrecha algunas manos, también saluda a una joven y le entrega un folleto. En su puesto, Paula, de 24 años, vende estatuillas de Buda e incienso.

«Chile tiene la oportunidad de escribir una nueva Constitución en base a las necesidades de este tiempo. Podemos escribir como norma que en Chile la salud sea así, que el agua no sea privatizada, por así decirlo. Encuentro que es súper importante porque muchas leyes, muchos proyectos, no han podido emerger debido a esto mismo, porque es inconstitucional», comenta la joven.

Aunque le entusiasma la idea de una nueva Constitución, Paula reconoce que este segundo proceso no es fácil de entender: «Lo que te muestran en la franja electoral es súper enredado. No te dice, por ejemplo, que hay cinco alianzas, no te explican que hay estos candidatos. Yo siento que igual estuvo muy enredada la información para mí. ¿Entonces cómo será para aquellos que les cuesta mucho más entender? «, expresa.

Según una encuesta realizada un mes antes de la votación, la mitad de la población dijo que no le interesaban las elecciones. «Los temas que preocupan más a la ciudadanía son aquellos temas que tienen que ver con delincuencia, inmigración, seguridad interna, inflación. Los temas constitucionales no aparecen, y por ende, no hay expectativa. El sentir del ciudadano común es ¿por qué tenemos un nuevo proceso constituyente?, ¿por qué no dedicamos los recursos a otros temas que son más urgentes? Eso es lo que piensa un ciudadano común y corriente hoy en día», afirma Octavio Avendaño, sociólogo de la Universidad de Chile.

Este notorio desinterés también es muy fuerte entre los casi cinco millones de chilenos que, hace ocho meses, votaron a favor del primer texto redactado por la Convención Constituyente.

«Para una parte importante de la ciudadanía y para el sector político del mundo de izquierda, el proceso fracasó el 4 de septiembre, y lo que hoy día estamos viviendo es un proceso completamente distinto que está en manos de las élites y de los partidos políticos. Esa es la visión de la ciudadanía movilizada a partir del estallido social», añade Avendaño.

Según el académico, los partidos de derecha y extrema derecha podrían obtener una mayoría de escaños si la participación es alta, y es probable que lo sea, ya que el voto es obligatorio.

Fuente: rfi

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