Opinión

Odontología forense: una ciencia indispensable ante grandes desastres


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Por Ysaias J. Tamarez

Panorama Opinión. El reciente terremoto ocurrido en Venezuela me llevó a recordar una de las asignaturas que más marcó mi formación doctoral en Ciencias Forenses: Antropología Física Forense, impartida magistralmente por la distinguida catedrática mexicana Dra. Albertina Ortega Palma. Aquellas clases trascendieron el estudio de huesos y restos humanos para enseñarnos una de las dimensiones más humanas de las ciencias forenses: devolver la identidad a quienes la han perdido como consecuencia de un desastre natural, un accidente masivo o cualquier otra tragedia.

Comprendí entonces que detrás de cada proceso de identificación existe una familia que espera respuestas y una investigación que requiere certeza.

Esa enseñanza cobra hoy una enorme relevancia frente al devastador terremoto que afectó a Venezuela. Mientras los organismos de socorro concentran sus esfuerzos en salvar vidas y asistir a los sobrevivientes, comienza otra labor silenciosa, altamente especializada y profundamente humanitaria: identificar a las personas fallecidas. En esa misión convergen la antropología física forense, la odontología forense, la genética forense y la dactiloscopia, disciplinas científicas que permiten restituir la identidad de las víctimas, ofrecer respuestas a sus familiares y fortalecer la administración de justicia.

La identificación humana sigue siendo unao de las mayores prioridades durante los desastres con múltiples víctimas. Terremotos, accidentes en transporte de uso maxivo, incendios de gran magnitud, tsunamis, huracanes y explosiones pueden provocar daños severos en los cuerpos, dificultando el reconocimiento visual e incluso la obtención de huellas dactilares. En estos escenarios, las ciencias forenses se convierten en un instrumento esencial para garantizar el derecho a la identidad y preservar la dignidad de quienes han fallecido.

Dentro de este conjunto de disciplinas, la odontología forense ocupa un lugar privilegiado. Se trata de una especialidad dedicada al estudio de las piezas dentales, restauraciones, prótesis, implantes, tratamientos de ortodoncia y demás características odontológicas con fines de identificación humana. Su extraordinaria utilidad radica en que los dientes que conforman una de las estructuras más resistentes del cuerpo humano, capaces de soportar altas temperaturas, descomposición avanzada, inmersión prolongada y otros fenómenos que destruyen tejidos blandos.

La Organización Internacional de Policía Criminal, reconoce la odontología forense como uno de los cuatro métodos científicos primarios para la identificación de víctimas de desastres, junto con las huellas dactilares, el análisis de ADN y la información médica comparativa. Estos procedimientos integran el protocolo internacional Disaster Victim Identification (DVI), aplicado en emergencias alrededor del mundo para garantizar procesos de identificación con altos niveles de confiabilidad científica.

La historia reciente confirma la importancia de esta especialidad. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el tsunami del océano Índico de 2004, el terremoto de Haití de 2010 y numerosos accidentes aéreos internacionales, la odontología forense permitió identificar a cientos de víctimas cuando otros métodos resultaban insuficientes. Una radiografía dental, un implante o una simple restauración odontológica pueden convertirse en la evidencia definitiva para devolver un nombre a quien ya no puede ser reconocido por otros medios.

El terremoto de Venezuela deja importantes enseñanzas para todos los países de la region. Nuestra ubicación geográfica nos expone a riesgos sísmicos, huracanes y otros fenómenos naturales que exigen permanentemente planes de respuesta. La preparación no comienza cuando ocurre la emergencia; inicia mucho antes, mediante la capacitación de especialistas, la actualización de protocolos, la realización de simulacros y la coordinación entre los organismos responsables de la gestión del riesgo.

La tecnología también ha revolucionado esta disciplina. La radiología digital, la tomografía computarizada, el escaneo tridimensional, las bases de datos odontológicas permiten realizar comparaciones más rápidas y precisas entre los registros antemortem y los hallazgos post mortem. Sin embargo, ninguna innovación tecnológica sustituye la importancia de mantener historias clínicas odontológicas completas y correctamente documentadas. Cada expediente elaborado por un profesional de la odontología puede convertirse, en circunstancias excepcionales, en una herramienta decisiva para identificar a una víctima.

Más allá de su dimensión científica, la odontología forense cumple una función humanitaria. Identificar correctamente a una persona fallecida permite a las familias ejercer el derecho al duelo, realizar los procedimientos legales correspondientes y conocer el destino de sus seres queridos. Al mismo tiempo, facilita investigaciones judiciales, evita errores de identificación y mejora la confianza de la sociedad en las instituciones encargadas de responder ante grandes tragedias.

Las ciencias forenses no solo esclarecen delitos; también protegen derechos humanos. Cada identificación es un acto de respeto por la dignidad de la persona, una respuesta para las familias y una demostración de que la ciencia puede servir tanto a la justicia como a la humanidad. Invertir en odontología forense, antropología física forense, genética forense y medicina legal no ese un gasto, sino una política pública orientada a fortalecer la capacidad de respuesta ante eventos de gran magnitud.

El terremoto de Venezuela nos recuerda que ninguna nación está exenta de enfrentar una tragedia de grandes proporciones. La mejor respuesta no consiste únicamente en contar con equipos de rescate, sino también con profesionales altamente capacitados para devolver identidad, certeza y dignidad a quienes ya no pueden hablar por sí mismos. Ese es, quizá, uno de los mayores aportes de las ciencias forenses a la sociedad: demostrar que incluso después de la muerte, la ciencia sigue al servicio de la verdad y de la condición humana.

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