Panorama

Sobrealimentación y dietismo crónico

La oferta gastronómica industrializada, constante publicidad, escasas políticas públicas y reducción de la actividad física secundaria a mayor uso de tecnología, han influido en la creación de un entorno obesogénico.

Algunos serán más vulnerables a sobrealimentarse gracias al potencial de la dieta industrial de afectar tanto al metabolismo como al comportamiento ante la comida, el cual, contrasta con el ambiente lipófobo y su ideal de belleza inalcanzable, creando una paradoja que redunda en la aparición de rechazo del propio cuerpo, ansiedad y frustración, que coincide con la estimulación del hambre emocional y posterior consumo de ultraprocesados “dietéticos”, incitando al dietismo crónico restrictivo con períodos de alternancia de sobrealimentación con ultraprocesados “prohibidos” de gran capacidad reconfortante.

No somos más que víctimas del capitalismo de consumo, que no duda en animar la esbeltez a la vez que recrimina el sobrepeso, ni en alentar el dietismo a la vez que promociona glotonería.

Por lo que sin detrimento de las razones biopsicológicas, la obesidad es un problema de salud pública, con dimensiones morales y repercusiones sociales. Es necesario preguntarse hasta qué punto este ciclo de culpabilidad a la persona y sus decisiones, está contribuyendo a frenar la obesidad o, por el contrario, animando una fallida cultura dietante.

Preguntas frecuentes

¿Cómo reducir el impacto del ambiente obesogénico?

Planifica y organiza tus compras, evitando lo más posible todos los ultraprocesados, procurando no tener a mano tentaciones.

Identifica y controla tus emociones, pues estas pueden alterar tu conducta alimentaria e  influir negativamente en tu ingesta. Comer porque estamos aburridos, estresados, enojados o tristes, nos puede conducir a una ingesta sin hambre y de peor calidad, ya que cuando comemos para calmar emociones solemos elegir alimentos ultraprocesados placenteros. Cuida tu descanso, un sueño insuficiente puede generar estrés y, por ende, alterar hormonas de hambre y saciedad.

Busca buena compañía, si nos rodeamos de personas activas y amantes de la comida sana, sin duda nos resultará más fácil comer más sano.
Reduce tus horas de “pantalla”, pues de esta forma quitarás tiempo sedentario de tus días, pero, además, evitarás que la publicidad influya en tu consumo.

¿Cómo lidiar con la “cultura de la dieta”?
No intentes llevar una “dieta” que tiene un final. Piensa en cambio de estilo de vida, en incorporar hábitos saludables.

Fuente: Hoy

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